La curva de calefacción de la aerotermia es el ajuste que más ahorro esconde y menos se toca.
La curva de calefacción es el parámetro que decide, en cada momento, a qué temperatura produce agua tu aerotermia según la temperatura exterior. Casi ningún instalador la ajusta bien tras la puesta en marcha, porque viene de fábrica de forma conservadora, produciendo agua más caliente de la necesaria. Bajarla progresivamente, sin perder confort, es el ajuste con mejor relación esfuerzo-ahorro de toda la instalación: entre un 15 % y un 20 % de consumo, sin gastar un euro.
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Respuesta rápida
La curva de calefacción decide, en cada momento, a qué temperatura produce agua tu aerotermia según la temperatura exterior. Casi ningún instalador la ajusta bien tras la puesta en marcha, y bajarla progresivamente es el ajuste con mejor relación esfuerzo-ahorro de toda la instalación.
Y sin embargo, es el parámetro más ignorado. La mayoría de usuarios no saben ni que existe, y muchos instaladores la dejan tal cual viene programada porque configurarla bien lleva tiempo y varias visitas.
Qué es exactamente la curva de calefacción de la aerotermia
Una aerotermia, a diferencia de una caldera, no produce siempre agua a la misma temperatura. Lo ideal es que produzca la temperatura mínima necesaria para mantener tu vivienda a gusto en cada momento, porque cuanto más baja sea esa temperatura, mejor rinde el compresor: para profundizar en esa relación entre temperatura y rendimiento, consulta qué son el COP y el SCOP.
Como la temperatura necesaria depende de cuánto frío hace fuera —no es lo mismo mantener 21 °C dentro con 10 °C fuera que con -2 °C fuera—, el equipo necesita una regla que relacione ambas cosas. Esa regla es la curva de calefacción, también llamada curva de compensación climática.
Se define con dos parámetros:
- La pendiente, que determina cuánto sube la temperatura de impulsión por cada grado que baja la temperatura exterior. Una pendiente alta hace que el agua suba de temperatura deprisa cuando refresca fuera; una pendiente baja hace que suba poco.
- El desplazamiento o paralela (a veces llamado offset), que sube o baja toda la curva en bloque, sin cambiar su inclinación. Se usa para ajustes finos una vez que la pendiente ya está bien orientada.
En la práctica, la mayoría de fabricantes representan esto con una gráfica o una tabla en el menú de instalador del equipo, donde ves la temperatura de impulsión resultante para varias temperaturas exteriores de referencia.
Por qué viene mal ajustada de fábrica
No es un fallo, es una decisión deliberada, por dos motivos.
Primero, seguridad de puesta en marcha. Una curva demasiado baja en una vivienda con radiadores infradimensionados o mal purgados generaría quejas inmediatas de «no calienta», así que el ajuste de fábrica prioriza que nadie pase frío el primer invierno, aunque cueste consumo de más.
Segundo, cada vivienda es distinta y el fabricante no lo sabe. Un valor de fábrica no puede servir igual de bien para un piso bien aislado con suelo radiante que para un chalet con radiadores de hierro fundido de los ochenta. El fabricante pone un valor que «seguro que funciona» en el peor caso, y deja el ajuste fino al instalador o al usuario.
El problema es que ese ajuste fino casi nunca se hace. El instalador pone en marcha el equipo, comprueba que la vivienda calienta, y pasa al siguiente trabajo. Nadie vuelve, meses después, a bajar la curva poco a poco viendo cómo responde la casa.
El método para ajustarla sin perder confort
La idea es simple: bajar la curva en pasos pequeños y esperar a ver cómo responde la vivienda antes del siguiente paso. No se hace de golpe, porque si te pasas y la casa se queda fría, es difícil saber si el problema es la curva o alguna otra causa, y además vas a tardar días en recuperar la sensación de confort mientras vuelves a subirla.
Paso 1 — Anota tu punto de partida
Antes de tocar nada, apunta durante unos días: la temperatura de impulsión que muestra el equipo en distintas condiciones exteriores, y si la vivienda está a gusto, calurosa o algo fría. Este es tu punto de referencia para saber si el ajuste va bien.
Paso 2 — Baja la pendiente, no el offset, para el primer ajuste
Si tu vivienda está claramente calurosa la mayor parte del tiempo (indicio de curva sobrada), baja la pendiente un escalón: en la mayoría de interfaces se mueve un único parámetro numérico, por ejemplo de 1,0 a 0,8 (pasos exactos según fabricante; verifícalo en tu manual).
Si en cambio la vivienda está bien en general pero un poco calurosa siempre, con independencia del frío que haga fuera, es mejor bajar el offset/paralela en lugar de la pendiente: baja toda la curva un par de grados sin cambiar su inclinación.
Paso 3 — Espera 48-72 horas antes de juzgar
La inercia térmica de la vivienda y de los emisores hace que un cambio en la curva no se note de inmediato. Dale al menos dos días, y valóralo en un día con temperatura exterior similar a la de antes del cambio, para comparar de forma justa.
Herramienta útil para este paso: para no fiarte solo de la sensación térmica, un higrómetro-termómetro digital de interior te permite anotar la temperatura y humedad reales de la vivienda cada día y comparar los datos de forma objetiva antes y después del cambio de curva (enlace patrocinado, comisión sin coste extra para ti).
Paso 4 — Repite hasta encontrar el límite
Sigue bajando en pasos pequeños mientras la vivienda se mantenga a gusto. En el momento en que notes que empieza a costarle llegar a la temperatura que quieres, sobre todo en las horas más frías del día, sube un escalón respecto al último ajuste que sí funcionaba bien. Ese es tu punto óptimo: el mínimo que da confort, no el máximo que da margen de sobra.
Paso 5 — Revisa el ajuste en el pico de frío del invierno
Un ajuste que funciona bien en noviembre puede quedarse corto en la ola de frío de enero. No es un fallo del método: es que ese es precisamente el momento de mayor exigencia, y conviene comprobar que el ajuste sigue dando confort en el peor caso del año antes de darlo por definitivo.
Un ejemplo numérico completo
Chalet de 150 m² en Valladolid (zona climática D), radiadores de baja temperatura, curva de fábrica con pendiente 1,2.
Situación de partida:
| Temperatura exterior | Impulsión con curva de fábrica (pendiente 1,2) |
|---|---|
| 10 °C | 38 °C |
| 5 °C | 44 °C |
| 0 °C | 50 °C |
| -5 °C | 56 °C |
El usuario nota la vivienda calurosa casi todo el invierno, salvo en los días más fríos, donde está justo. Es la señal típica de curva sobrante: sobra margen en el caso general y ajusta justo en el caso extremo, así que se puede bajar la pendiente sin arriesgar el peor escenario.
Tras bajar la pendiente a 1,0, en pasos de 0,1 espaciados una semana cada uno:
| Temperatura exterior | Impulsión con pendiente ajustada (1,0) |
|---|---|
| 10 °C | 33 °C |
| 5 °C | 38 °C |
| 0 °C | 43 °C |
| -5 °C | 48 °C |
Resultado: la vivienda sigue a gusto en todo el rango, incluidos los días de -5 °C, y la impulsión media durante la temporada baja unos 6-7 °C. Según la tabla de COP por temperatura de impulsión, moverse de una media en torno a 47 °C a otra en torno a 40 °C mejora el COP de forma apreciable, y el usuario registra un 18 % menos de consumo en el bimestre siguiente respecto al mismo periodo del año anterior con condiciones exteriores similares (el porcentaje exacto depende de cada instalación; esta cifra es representativa del rango 15-20 % citado en la literatura del sector).
Fíjate en el dato clave: no ha cambiado nada más. Mismos radiadores, mismo termostato, misma vivienda. Solo un parámetro de software, ajustado en cinco pasos a lo largo de cinco semanas.
Si quieres ver cuánto pesa este tipo de ajuste sobre la factura completa del mes, tienes el desglose en cuánto consume una aerotermia al mes.
Cuándo NO conviene bajar más la curva
Bajar la curva tiene un límite, y pasarlo tiene consecuencias reales, no solo una casa algo más fría:
- Si tienes radiadores al límite de su capacidad. Consulta el cálculo de aerotermia y radiadores existentes: si tus emisores ya están justos a la temperatura actual, bajar más la curva los deja claramente insuficientes en los días fríos.
- Si la vivienda tiene mucha inercia térmica y poco margen de reacción, una curva demasiado baja puede hacer que nunca termines de «coger» temperatura en rachas de frío sostenido, aunque en un día suelto pareciera suficiente.
- Si convives con personas especialmente sensibles al frío (personas mayores, bebés), es preferible dejar un margen de seguridad de uno o dos grados por encima del óptimo teórico, y priorizar el confort sobre el último punto de ahorro.
- No la bajes de golpe a un valor mínimo «para ver qué pasa». El riesgo no es solo pasar frío unos días: es no poder distinguir si un fallo de confort posterior viene de la curva o de otra causa, como las que se explican en la aerotermia no calienta lo suficiente.
Errores habituales al tocar la curva
Confundir curva con consigna. La consigna es la temperatura que quieres en la habitación; la curva es la temperatura del agua que produce el equipo para conseguirlo. Subir la consigna no arregla una curva mal ajustada, y bajar la curva sin tocar la consigna es precisamente el ajuste correcto.
Ajustar la pendiente cuando el problema es el offset, o al revés. Si la vivienda está bien salvo en los días más fríos, el problema suele estar en la pendiente (la curva no sube lo suficiente al bajar la temperatura exterior). Si está mal en todo el rango por igual, el problema suele estar en el offset (toda la curva está desplazada).
No dar tiempo suficiente entre ajustes. Juzgar un cambio al día siguiente, sin dejar que la inercia térmica de la vivienda se estabilice, lleva a conclusiones erróneas y a un ajuste peor que el de partida.
Tocarla solo una vez y no revisarla nunca más. El ajuste óptimo puede cambiar si reformas la vivienda, cambias radiadores o mejoras el aislamiento. Revísala cada temporada, sobre todo tras cualquier cambio en la envolvente térmica. Aprovecha esa revisión para repasar también el resto del equipo con el checklist de mantenimiento anual.
Preguntas frecuentes
¿Puedo tocar la curva de calefacción yo mismo, o necesito un técnico?
En la mayoría de equipos domésticos, el menú de curva de calefacción es accesible para el usuario, aunque a veces está en un submenú «de instalador» con un código sencillo. Consulta el manual de tu modelo. No es una manipulación del circuito de refrigerante ni implica ningún riesgo de seguridad: es un parámetro de software.
¿Cuánto puedo bajar la curva antes de notarlo?
No hay una cifra universal, depende del margen que tuviera tu curva de fábrica y de tus emisores. Por eso el método es progresivo: bajas, esperas, compruebas, y repites hasta encontrar el límite de tu instalación concreta.
¿Las calderas de gas también tienen curva de calefacción?
Sí. Cualquier sistema de calefacción por agua —caldera de gas, gasóleo o aerotermia— puede llevar compensación climática, y el concepto de pendiente y offset es el mismo. La diferencia está en el efecto: en una caldera, bajar la curva ahorra algo de gas, pero el rendimiento del quemador apenas cambia con la temperatura del agua; en una aerotermia, en cambio, bajar la curva mejora directamente el rendimiento del compresor (el COP), así que el mismo ajuste ahorra bastante más. Si estás valorando qué sistema te conviene, tienes la comparativa completa en aerotermia frente a caldera de gas.
¿La curva de calefacción es la misma todo el año?
Se aplica durante la temporada de calefacción. En verano, si tu equipo hace refrigeración, ese modo usa sus propios parámetros, independientes de la curva de calefacción.
¿Qué pasa si mi equipo no tiene curva de calefacción ajustable, solo un termostato fijo?
Algunos equipos más sencillos, sobre todo los antiguos, no tienen compensación climática y trabajan a una temperatura de impulsión fija. En ese caso no puedes aplicar este método, y el margen de ahorro pasa por otros ajustes, como los que se explican en consume mucho más de lo previsto.
¿Ajustar la curva afecta también al agua caliente sanitaria?
No. La producción de ACS suele tener su propio circuito y consigna de temperatura, independiente de la curva de calefacción, que solo afecta al circuito de calefacción.
¿Cada cuánto debería revisar el ajuste de la curva?
Al menos una vez por temporada, y siempre que cambies algo en la vivienda que afecte a sus necesidades térmicas: ventanas nuevas, aislamiento, cambio de radiadores o incluso cambios de uso, como que una habitación pase a ocuparse más horas al día.
En resumen
- La curva de calefacción relaciona la temperatura exterior con la temperatura de agua que produce el equipo, y viene de fábrica más alta de lo necesario en la mayoría de instalaciones.
- Ajustarla bien puede recortar el consumo entre un 15 % y un 20 %, sin tocar nada más de la instalación.
- El método es progresivo: baja en pasos pequeños, espera 48-72 horas, y repite hasta encontrar el mínimo que mantiene el confort.
- Revisa el ajuste en el pico de frío del invierno, no solo en un día suave, antes de darlo por definitivo.
- No la bajes por debajo de lo que tus radiadores pueden compensar: usa el cálculo de potencia de emisores como límite, no la sensación de un solo día.
Si después de ajustar la curva te planteas si directamente te compensaría cambiar de caldera de gas a aerotermia, puedes calcular tu caso con la calculadora de precio de aerotermia.
Datos orientativos a agosto de 2026. Los valores numéricos del ejemplo son representativos, no una predicción exacta para tu vivienda: cada instalación responde de forma distinta y el ajuste fino debe hacerse con tus propios datos. Este artículo no sustituye la configuración inicial realizada por un técnico competente.
