Vivienda nevada en invierno, ejemplo de clima frío para la aerotermia

Aerotermia en climas fríos: ¿funciona bajo cero?

¿Funciona la aerotermia en climas fríos?

Sí, funciona. Los equipos domésticos que se venden hoy operan hasta −20 °C o −25 °C, y en Noruega, Suecia y Finlandia hay más de 40 bombas de calor por cada 100 hogares. La tecnología no se para con el frío.

Lo que sí ocurre —y esto no lo verás en el folleto— es que el rendimiento baja justo cuando más calor necesitas. Donde a 7 °C exteriores el equipo te da un COP de 4,5, a −7 °C puede quedarse en 2,2-2,8. Sigue siendo mejor que cualquier caldera, pero el ahorro de los días duros es la mitad del que promete la media anual.

En Soria, Ávila o Teruel la aerotermia es perfectamente viable. Lo que cambia no es el sí o el no: cambia cómo hay que dimensionarla e instalarla, y ahí es donde se cometen los errores caros.

Por qué el frío no impide que funcione

A −10 °C el aire sigue conteniendo una cantidad enorme de energía térmica: el cero absoluto está en −273 °C. El problema no es que no haya calor, sino que el calor no fluye espontáneamente de lo frío a lo caliente. La bomba de calor fuerza ese flujo gastando electricidad en un compresor, igual que una bomba de agua sube agua contra la gravedad.

Cuanto mayor es el desnivel, más trabajo cuesta. Y el desnivel aquí es la diferencia entre la temperatura del aire exterior y la del agua que quieres producir. Ese es todo el asunto.

Cuánto baja el rendimiento: las cifras

Esto es lo que le pasa a una aerotermia doméstica típica produciendo agua para calefacción, según la temperatura exterior:

Temperatura exterior COP a 35 °C (suelo radiante) COP a 45-50 °C (radiadores)
+7 °C 4,5 – 5,0 3,3 – 3,8
+2 °C 3,6 – 4,2 2,8 – 3,2
−2 °C 3,0 – 3,6 2,4 – 2,8
−7 °C 2,4 – 2,9 2,0 – 2,4
−12 °C 1,9 – 2,4 1,6 – 2,0
−20 °C 1,5 – 2,0 Muchos equipos limitan potencia o paran

Órdenes de magnitud del mercado doméstico actual, no valores de un modelo concreto.

Dos lecturas importantes de esta tabla.

Primera: incluso a −12 °C, un COP de 2 significa que consumes la mitad de energía que con un radiador eléctrico y sigues por debajo del coste de una caldera de gasóleo. El peor día de una aerotermia es mejor que el mejor día de una caldera de combustión.

Segunda: fíjate en la columna de la derecha. El emisor pesa tanto como el clima. A −7 °C con suelo radiante estás en 2,4-2,9; con radiadores tradicionales pidiendo 55 °C te vas por debajo de 2. En zona fría, el emisor no es un detalle de acabado: es la mitad de la decisión.

El desescarche: el consumo que nadie te cuenta

Con temperaturas entre −5 °C y +7 °C y humedad alta, el intercambiador de la unidad exterior se cubre de escarcha. Es física simple: está más frío que el aire y el vapor de agua condensa y hiela sobre él.

Una capa de hielo en el intercambiador arruina la transferencia de calor. Para quitarla, el equipo invierte el ciclo durante unos minutos: manda gas caliente a la unidad exterior para deshelarla. Durante ese rato:

  • No calienta tu casa. De hecho, le roba algo de calor al circuito.
  • Consume electricidad.
  • Puede oírse un ruido distinto y verse vapor saliendo de la unidad. Es normal, no es una avería.

Un ciclo dura entre 3 y 10 minutos y puede repetirse cada 40-90 minutos en condiciones adversas. En un invierno con muchos días de niebla y helada, el desescarche puede restar entre un 5 % y un 15 % al rendimiento estacional.

Y aquí está la paradoja que sorprende a mucha gente: el peor escenario para una aerotermia no es el frío seco, es el frío húmedo. Un enero de −8 °C y aire seco en Soria puede ser más benévolo que un diciembre de +2 °C con niebla persistente en la ribera del Ebro o en el interior de Galicia. En el primer caso apenas hay humedad que condensar; en el segundo, el equipo se pasa el día deshelándose.

Si vives en zona de nieblas, este es el dato que tienes que llevar a la conversación con el instalador.

La resistencia de apoyo: útil y cara

Casi todos los equipos llevan una resistencia eléctrica de 3, 6 o 9 kW que entra cuando la bomba de calor no llega. Trabaja con rendimiento 1: un kWh de luz, un kWh de calor. Sin multiplicador.

Es decir, cada hora que funciona la resistencia consume entre tres y cuatro veces más que la misma hora de bomba de calor.

Está bien que exista, como apoyo puntual en los tres o cuatro días más duros del año y como respaldo en desescarches. Lo que no está bien es que entre a diario. Si tu equipo la activa habitualmente, casi siempre es una de estas tres cosas:

  1. Equipo infradimensionado para la demanda de la vivienda.
  2. Temperatura de impulsión demasiado alta, por curva de calefacción mal ajustada o emisores insuficientes.
  3. Configuración de fábrica conservadora, con un punto de corte de la bomba de calor demasiado alto.

Los tres se pueden diagnosticar. Ninguno es normal.

Pregunta clave para el instalador: ¿a partir de qué temperatura exterior entra la resistencia y cuántas horas al año se estima que funcionará? Si no tiene respuesta, no ha dimensionado el sistema, ha elegido un modelo de catálogo.

Qué cambia en el diseño cuando la zona es fría

No es la misma instalación en Málaga que en León. Estos son los seis puntos donde debe notarse:

Aspecto Zona A-C Zona D-E
Temperatura de diseño 0 a −2 °C −5 a −9 °C, según localidad
Emisor recomendado Cualquiera razonable Suelo radiante o superficie de radiador amplia
Punto bivalente Poco relevante Debe calcularse y justificarse
Tipo de equipo Monobloc o partida, indistinto Valorar equipo con inyección de vapor
Circuito exterior Estándar Protección antihielo obligatoria en monobloc
Ubicación de la unidad Ventilación y ruido Además: elevada del suelo y protegida del viento dominante

Dos de estos merecen explicación.

Los equipos preparados para frío

Hay gamas específicas —normalmente con inyección de vapor o compresores de doble etapa— que mantienen la potencia calorífica nominal hasta temperaturas mucho más bajas que un equipo estándar. La diferencia práctica no está tanto en el COP a −7 °C como en cuánta potencia siguen dando a esa temperatura.

Un equipo convencional de 8 kW nominales puede estar entregando 5 kW a −10 °C. Uno preparado para frío entrega 7,5 kW. Si tu casa necesita 7 kW ese día, el primero tira de resistencia y el segundo no.

El sobrecoste ronda los 1.000-2.500 € y se justifica en zona E y en zonas D de montaña. En zona C rara vez.

La protección antihielo en equipos monobloc

En un equipo monobloc, el agua del circuito de calefacción circula por el exterior hasta la unidad. Si hay un corte de luz prolongado en una noche de −10 °C, ese agua se puede congelar y reventar el intercambiador. La reparación es cara y no siempre entra en garantía.

La solución es una mezcla de agua y glicol —habitualmente entre un 20 % y un 30 %—, o un trazado que permita vaciado automático. El glicol tiene un peaje: reduce ligeramente la transferencia de calor y aumenta la pérdida de carga, con lo que resta unas décimas de rendimiento.

En una vivienda de zona E que va a estar sola semanas seguidas, esto no es opcional. En un equipo partido, el problema no existe porque por fuera solo circula refrigerante. Es uno de los argumentos serios a favor de la configuración partida en clima frío.

Cuándo la aerotermia NO es buena idea en zona fría

Aquí va la parte honesta.

1. Casa antigua sin aislar que no vas a rehabilitar.
En zona E, una vivienda con muros de un pie sin aislar y ventanas antiguas puede necesitar 125 W/m². Para cubrir eso con radiadores existentes hay que impulsar agua a 60-65 °C, y a esa temperatura con −6 °C fuera el COP se queda en 1,5-1,8. Estás pagando una aerotermia para obtener el rendimiento de un calefactor caro. Primero la envolvente.

2. Segunda residencia de montaña de uso esporádico.
Dos problemas juntos: la aerotermia rinde mal calentando de golpe una casa fría, y en una vivienda vacía hay riesgo real de congelación del circuito. Se puede resolver, pero suma coste y complicación, y la amortización con un uso de 30 días al año no sale.

3. Vivienda sin sitio para una unidad exterior bien situada.
En zona fría la unidad exterior necesita estar elevada sobre el suelo —30-50 cm como mínimo, más si nieva— para que el agua de desescarche drene y no forme un bloque de hielo bajo el equipo, y orientada de forma que el viento dominante no le sople directamente al intercambiador. Si el único sitio disponible es un rincón hundido y ventoso, el rendimiento real va a estar muy por debajo del previsto.

4. Cuando el presupuesto no incluye temperatura de diseño exterior.
No es un caso de vivienda, es un caso de proveedor. En zona D o E, un presupuesto que no diga a qué temperatura exterior ha dimensionado el equipo no se puede evaluar. Descártalo.

Cuánto cuesta el frío en euros

Una comparación útil: la misma vivienda, mismos metros, mismo aislamiento, distinto sitio.

Zona Demanda térmica anual SCOP realista Consumo eléctrico Coste
B (Valencia) 7.500 kWh 4,2 1.786 kWh 393 €
C (Barcelona) 9.500 kWh 4,0 2.375 kWh 523 €
D (Madrid) 12.000 kWh 3,7 3.243 kWh 714 €
E (Burgos) 15.000 kWh 3,4 4.412 kWh 971 €

Vivienda tipo con suelo radiante y buen aislamiento. Cálculo a 0,22 €/kWh.

De Valencia a Burgos, el coste se multiplica por 2,5. Pero fíjate en que solo una parte pequeña de ese salto viene del rendimiento: el SCOP baja de 4,2 a 3,4, un 19 %. El resto —y es la mayor parte— viene de que en Burgos hace falta el doble de calor.

La conclusión práctica: en zona fría, el dinero está en reducir la demanda, no en perseguir décimas de SCOP.

Preguntas frecuentes

¿Hasta qué temperatura funciona una aerotermia?
La mayoría de equipos domésticos actuales declaran funcionamiento hasta −20 °C, y algunas gamas específicas hasta −25 o −26 °C. Por debajo del límite del fabricante, el equipo para y trabaja solo la resistencia de apoyo.

¿Y si nieva?
No es un problema en sí. Lo que hay que evitar es que la nieve tape la rejilla de aspiración o que se acumule bajo la unidad. Se resuelve elevando el equipo sobre bancada, con un tejadillo si hay riesgo de aludes de tejado y asegurando el drenaje del agua de desescarche.

¿Se congela la unidad exterior?
Se escarcha, que es distinto. Es un fenómeno normal y el equipo lo gestiona solo con ciclos de desescarche. Si ves un bloque de hielo permanente que no se deshace en horas, eso sí es una avería: normalmente sonda averiada o desagüe obstruido.

¿Necesito caldera de apoyo en zona E?
Con un equipo bien dimensionado, no. Lo que sí es habitual —y sensato— es dejar la caldera existente conectada como respaldo en instalaciones híbridas durante los primeros inviernos, sobre todo si la vivienda no está rehabilitada. Si vas a instalación nueva, un equipo dimensionado a la temperatura exterior de proyecto no la necesita.

¿Sale más cara la instalación en zona fría?
Sí, entre un 10 % y un 20 %: equipo de mayor potencia o de gama preparada para frío, protección antihielo, bancada elevada y a menudo emisores más generosos. Es un sobrecoste real que conviene tener presente al comparar presupuestos con los de un conocido de la costa.

¿Es mejor monobloc o partida en clima frío?
La configuración partida evita el riesgo de congelación del circuito exterior y suele mantener algo mejor el rendimiento a baja temperatura. La monobloc es más sencilla de instalar y no exige manipular gases fluorados en obra. En zona E la balanza se inclina hacia la partida, pero no es una regla absoluta.

En resumen

  • La aerotermia funciona bajo cero: los equipos domésticos operan hasta −20 °C o −25 °C.
  • El rendimiento cae con el frío: de COP 4,5 a 7 °C a COP 2,2-2,8 a −7 °C. Sigue siendo mejor que cualquier caldera.
  • El enemigo real no es el frío seco, es el frío húmedo: el desescarche puede restar un 5-15 % de rendimiento estacional.
  • En zona D-E, exige temperatura exterior de diseño, punto bivalente y horas estimadas de resistencia por escrito. Sin esos tres datos no hay dimensionado.
  • El emisor pesa tanto como el clima. Con radiadores tradicionales en zona E, los números empeoran mucho: antes de la aerotermia, el aislamiento.

Los valores de rendimiento son órdenes de magnitud del mercado y no corresponden a ningún modelo concreto. Precios orientativos a agosto de 2026 y sujetos a variación. Este contenido es informativo y no sustituye el estudio de un técnico competente.

MF

Martín Fernández

Editor de Casa Sin Gas

Investiga y contrasta fuentes técnicas, normativas y de mercado sobre aerotermia antes de publicar cada artículo. No es instalador ni técnico certificado: su trabajo es explicar con claridad lo que dicen los datos, no vender un equipo. Más sobre este proyecto →

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