Aerotermia en vivienda antigua sin aislar: ¿buena idea?

¿Aerotermia en vivienda antigua sin aislar? Aquí tienes la respuesta honesta.

Ni error ni buena idea por sí sola: en una vivienda sin aislar, la aerotermia funciona, calienta y no se rompe, pero es exactamente el escenario en el que peor rinde y en el que la factura se parece más a la de la caldera que estabas intentando dejar atrás. La decisión correcta casi nunca es «aerotermia sí o no», sino «aerotermia después de qué».

Esta es probablemente la pregunta con más respuestas interesadas de todo el sector. Un instalador de bombas de calor te dirá que sí, que la aerotermia va bien en cualquier casa. Una empresa de rehabilitación te dirá que primero hay que aislar. Y los dos tienen parte de razón, porque las dos cosas resuelven problemas distintos.

Lo que sigue es el criterio técnico para decidir en tu caso, con las cuentas hechas.

Qué significa exactamente «sin aislar»

No es una etiqueta subjetiva. En España hay una fecha que lo separa casi todo: la NBE-CT-79, la primera norma que obligó a aislar térmicamente los edificios. Se aprobó por el Real Decreto 2429/1979, de 6 de julio, se publicó en el BOE el 22 de octubre de 1979 y entró en vigor el 22 de enero de 1980. Estuvo vigente hasta el 29 de marzo de 2006, cuando la sustituyó el Código Técnico de la Edificación.

Traducido: si tu vivienda se proyectó antes de 1980 y no ha sido rehabilitada desde entonces, es más probable que tenga una envolvente térmica peor que la de una vivienda construida bajo normativas posteriores. Pero el año de construcción no basta por sí solo para saberlo: hay que comprobar cómo están construidas la fachada, la cubierta, las ventanas y los puentes térmicos, porque puede haber soluciones constructivas previas, reformas posteriores o cámaras de aire con relleno.

Y no es un caso raro. Según el módulo de Vivienda y Entorno de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE correspondiente a 2025, el 43 % de los hogares españoles vive en edificios construidos antes de 1981. Casi la mitad del parque.

Cómo saber en qué situación estás

Antes de pedir ningún presupuesto, comprueba estas cuatro cosas:

  • Año de construcción. Está en la referencia catastral, consultable gratis en la sede del Catastro. Antes de 1980, asume que la envolvente probablemente sea deficiente, salvo que conste una reforma o rehabilitación posterior.
  • Espesor del muro de fachada. Mídelo en el hueco de una ventana. Por debajo de 25 cm en un edificio antiguo, difícilmente hay cámara aislada.
  • Ventanas. Carpintería de aluminio sin rotura de puente térmico y vidrio simple es el patrón habitual de una vivienda sin reformar.
  • El certificado energético. Una calificación E, F o G puede ser una señal de una envolvente poco eficiente, pero no permite saber por sí sola cuánto aislamiento tiene la vivienda: también influyen las ventanas, el sistema de calefacción, el ACS, la orientación y la superficie.

El problema real no es el frío: es la temperatura del agua

Aquí está la clave que casi nadie explica bien. Una aerotermia no sufre por el frío exterior tanto como se cree —los equipos actuales siguen funcionando bastante por debajo de cero—. Lo que la penaliza de verdad es tener que producir agua muy caliente.

Y una casa sin aislar te obliga a producir agua muy caliente. La cadena es esta:

  1. Sin aislamiento, la vivienda pierde mucho calor, así que necesita más potencia por metro cuadrado.
  2. Muchos radiadores de instalaciones antiguas se dimensionaron para trabajar con agua bastante más caliente que la habitual en una bomba de calor, y su potencia térmica real baja de forma notable cuando el agua llega más fría, aunque cuánto exactamente depende de la temperatura media, la geometría y el tipo de radiador.
  3. Como la demanda es alta y el emisor da poco, hay que subir la temperatura de impulsión a 55-65 °C.
  4. A esa temperatura, el rendimiento estacional se resiente: cuanto más alta es la temperatura de impulsión que necesita el emisor, menor es el SCOP, y en una vivienda que obliga a trabajar muchas horas a 55-65 °C puede quedar sensiblemente por debajo del que se obtendría con emisores de baja temperatura.

El resultado es una aerotermia que hace su trabajo, pero con un rendimiento notablemente inferior al que promete el folleto. Sigue siendo más eficiente que una caldera de gasóleo, pero no es el salto de rendimiento que esperabas.

Estas son las cifras de demanda térmica orientativas según el estado de la vivienda, para hacerte una idea del punto de partida:

Estado de la vivienda Zona A-B Zona C-D Zona E
Buena (obra reciente o rehabilitada) 45 W/m² 60 W/m² 75 W/m²
Media (ventanas cambiadas, muros sin aislar) 60 W/m² 80 W/m² 95 W/m²
Sin aislar (anterior a 1980, sin reformar) 80 W/m² 105 W/m² 125 W/m²

Una casa sin aislar en zona D necesita prácticamente el doble de potencia que la misma casa rehabilitada. Eso no solo encarece el consumo: encarece el equipo, porque hay que comprarlo más grande. Puedes ver cómo se traduce eso en kW en la guía de cálculo de potencia paso a paso.

Las cuentas, con un caso concreto

Casa de 120 m² en zona D (Madrid, Valladolid, Zaragoza), construida en 1972, sin reformar, con radiadores de aluminio y caldera de gasóleo. Demanda térmica anual estimada: unos 14.400 kWh (120 kWh/m²·año, coherente con una vivienda sin aislar en zona D según la tabla anterior; tu caso concreto depende del uso real y de la orientación).

Escenario SCOP realista Consumo eléctrico Coste anual de energía
A — Aerotermia sin tocar nada, radiadores actuales a 60-65 °C 2,2 6.545 kWh 1.440 €
B — Aerotermia + ampliación de emisores, agua a 50 °C 2,8 5.143 kWh 1.131 €
C — Aislar cubierta y fachada primero, luego aerotermia 3,3 4.364 kWh 960 €

Cálculo a 0,22 €/kWh, precio medio orientativo para hogares en España en 2026. Tu tarifa puede estar entre 0,15 y 0,25 €/kWh según contrato y franja horaria. No incluye peajes, impuestos ni el término de potencia; el incremento real de la factura es entre un 30 % y un 40 % superior, como se detalla en el artículo sobre consumo mensual real de una aerotermia. Es un ejemplo teórico para comparar escenarios: el consumo real depende de la demanda térmica, el clima, las temperaturas de funcionamiento, la regulación, los hábitos de uso y la tarifa eléctrica.

Entre el escenario A y el C hay cerca de 480 € al año, todos los años, durante los veinte de vida útil del equipo. Y hay un segundo efecto que casi nadie mete en la cuenta: al reducir la demanda térmica de la vivienda, también puede reducirse la potencia necesaria del equipo. La diferencia exacta hay que calcularla con las cargas térmicas reales de tu casa, no deducirla solo de los metros cuadrados, pero un equipo más pequeño significa también una factura inicial más baja: consulta los rangos del desglose de precios de instalación para hacerte una idea.

Dicho de otra forma: aislar no solo se amortiza con el ahorro, sino que se paga en parte a sí mismo el mismo día de la instalación, porque te permite comprar una máquina más pequeña.

Qué aislar, en qué orden y por cuánto

No hay que rehabilitar la casa entera. Hay que hacer lo que más reduce la demanda por euro invertido, que es una lista bastante corta y ordenada:

Actuación Coste orientativo Reducción de demanda Prioridad
Aislar cubierta o techo de última planta 20-40 €/m² 15-25 % Alta si la cubierta no está aislada
Insuflado de aislamiento en cámara de aire 7-25 €/m² 15-20 % Muy alta si hay cámara
Trasdosado interior con placa aislante 7-40 €/m² 15-20 % Alta si no hay cámara
Cambio de ventanas 300-500 € por hueco 10-15 % Media
SATE (aislamiento por el exterior) 50-80 €/m² 25-35 % Solo si vas a tocar fachada

Precios de mercado en España en 2026, orientativos: el coste real depende de la superficie, la accesibilidad, el sistema constructivo, la ciudad, la mano de obra, los acabados y el estado previo. Los porcentajes de reducción también son orientativos y no acumulativos de forma lineal: aplicar dos medidas no suma sus efectos íntegros, y conviene calcular la reducción real para cada edificio.

La lógica del orden es sencilla. El calor se escapa hacia arriba, así que la cubierta es el punto donde menos dinero compra más reducción, sobre todo en viviendas unifamiliares y áticos. El insuflado en cámara es la segunda mejor relación coste-beneficio del mercado de la rehabilitación: se hace en un día, sin obra, taladrando la fachada, y cuesta una fracción de cualquier otra solución.

El SATE es la solución técnicamente superior —elimina los puentes térmicos y no te roba metros interiores—, pero es una obra de fachada completa. Solo tiene sentido si la comunidad ya iba a rehabilitar el edificio o si estás haciendo una reforma integral. El IDAE publica guías técnicas gratuitas sobre rehabilitación de la envolvente térmica que detallan cada sistema con criterio técnico y sin intereses comerciales.

Cuándo la aerotermia sí es buena idea aunque no aísles

Hay casos en los que instalar directamente tiene sentido, y conviene decirlos con la misma claridad:

Si tu caldera actual está al final de su vida. Si el equipo va a morir este invierno, la comparación no es «aerotermia contra nada», sino «aerotermia contra caldera nueva». Y ahí la aerotermia gana casi siempre, incluso con SCOP mediocre, porque el coste comparado a quince años le sigue siendo favorable. Aislar puede venir después, y el equipo agradecerá la mejora sin necesidad de cambiarlo.

Si tienes suelo radiante o vas a ponerlo. Con suelo radiante trabajando a 30-35 °C, el problema de la temperatura de impulsión desaparece de golpe. Incluso en una casa mal aislada, el rendimiento se mantiene digno; lo que sube es el número de horas de funcionamiento, no la penalización por temperatura.

Si quieres refrigeración en verano. Es una prestación que una caldera no puede darte a ningún precio, y en una casa sin aislar el verano también pesa.

Si vas a rehabilitar por fases y el dinero no llega a todo a la vez. Es perfectamente válido instalar ahora, dimensionar el equipo para la vivienda actual y aislar en los próximos años. El equipo quedará algo sobredimensionado después, lo cual es un inconveniente menor y gestionable con una buena configuración de la curva de calefacción.

Cuándo es un error claro

Y hay tres situaciones en las que instalar aerotermia en una vivienda sin aislar sale mal casi con seguridad:

Cuando el presupuesto no menciona la temperatura de impulsión de diseño. Si nadie ha calculado a qué temperatura tendrá que trabajar el agua, nadie ha calculado el rendimiento real, y el SCOP que te han enseñado es el de catálogo a 35 °C. Ese número no tiene nada que ver con tu casa.

Cuando se mantienen los radiadores existentes sin comprobarlos habitación por habitación. Es el origen del problema más frecuente que existe en este sector: la instalación no calienta lo suficiente en las estancias grandes, o consume bastante más de lo previsto porque el equipo trabaja permanentemente al límite. La comprobación está explicada en detalle en la guía sobre si tus radiadores actuales sirven con aerotermia.

Cuando el equipo se sobredimensiona «por si acaso». Es tentador en una casa que pierde calor, pero un sobredimensionamiento excesivo puede favorecer ciclos de arranque y parada frecuentes, sobre todo cuando la demanda es baja y el equipo no puede modular suficientemente su potencia, lo que perjudica el rendimiento estacional y puede acortar la vida del compresor. Y además obliga a ampliar la potencia eléctrica contratada, con su coste fijo mensual correspondiente.

Qué exigir en el presupuesto si tu casa no está aislada

Con una vivienda antigua, un presupuesto serio tiene que incluir estos cinco puntos por escrito. Si falta alguno, no es un presupuesto: es un folleto con un precio abajo.

  • Cálculo de cargas térmicas por estancia, no una estimación global por metros cuadrados de la vivienda.
  • Temperatura de impulsión de diseño, en grados, para calefacción y para agua caliente sanitaria.
  • SCOP estimado de la instalación completa a esa temperatura, no el SCOP de catálogo del equipo a 35 °C.
  • Comprobación de emisores existentes, radiador por radiador, con la potencia corregida a la temperatura de diseño.
  • Estimación de consumo anual en kWh, para poder contrastarla con tu gasto actual de gas o gasóleo.

Si además estás valorando aislar, pide dos versiones del cálculo: con la vivienda como está hoy y con la envolvente mejorada. La diferencia de potencia entre ambas te dirá, en euros, cuánto de la reforma se paga sola.

Preguntas frecuentes

¿La aerotermia funciona en una casa sin aislar?

Sí. Una vivienda sin aislamiento no impide que una bomba de calor aerotérmica funcione, pero puede aumentar considerablemente la demanda térmica y obligar a trabajar a temperaturas de impulsión más altas, lo que hace más importante el correcto dimensionamiento y puede dejar el rendimiento estacional sensiblemente por debajo del que se obtendría con la vivienda aislada.

¿Es mejor aislar primero o instalar la aerotermia primero?

Desde el punto de vista energético y del dimensionamiento, mejorar primero la envolvente suele ser favorable porque reduce la demanda y puede permitir instalar un equipo más pequeño y barato. Pero eso no significa que siempre sea la opción más práctica: si el presupuesto no da para las dos cosas y tu caldera está agonizando, instala primero y aísla después. El equipo se beneficiará igualmente de la mejora.

¿Cuánto ahorro aislando antes de instalar?

En una casa de 120 m² en zona D, la diferencia entre instalar sin tocar nada y hacerlo tras aislar cubierta y fachada ronda los 480 € anuales de energía en el ejemplo de este artículo, más una posible reducción de la potencia necesaria del equipo si las cargas térmicas la confirman. Tu caso concreto depende de la zona climática y del estado de partida.

¿Sirven mis radiadores si la casa no está aislada?

Es el escenario donde menos probable resulta, porque la demanda es alta y el radiador rinde poco a baja temperatura. Suele fallar el salón y las estancias con mucha superficie acristalada, mientras que los dormitorios pequeños pasan holgadamente. Hay que comprobarlo estancia por estancia.

¿Merece la pena una aerotermia de alta temperatura en una casa antigua?

Es una salida razonable cuando cambiar todos los emisores es inviable, por ejemplo con radiadores de hierro fundido o en edificios protegidos. A cambio, trabajar a esas temperaturas de impulsión elevadas reduce el rendimiento respecto a hacerlo a temperaturas más bajas, y el equipo cuesta más. Conviene comprobar qué temperatura necesita realmente tu vivienda antes de optar por esta solución: es un compromiso razonable en los casos sin alternativa, no la opción óptima.

¿Y si vivo en un piso y no puedo decidir sobre la fachada?

Te quedan las medidas interiores: trasdosado, ventanas y aislar el techo si estás en la última planta. Además, un piso intermedio en un bloque pierde bastante menos calor que una vivienda unifamiliar equivalente, porque solo tiene dos fachadas expuestas. La comparativa de casos por tipo de vivienda está desarrollada en el artículo sobre aerotermia en una casa de 120 m².

En resumen

  • Si tu casa se proyectó antes de 1980 y no se ha reformado, es probable que tenga una envolvente térmica deficiente: la NBE-CT-79, la primera norma que obligó a aislar, no entró en vigor hasta enero de ese año. Comprueba fachada, cubierta y ventanas antes de darlo por hecho.
  • El problema de la aerotermia en una vivienda sin aislar no es el frío exterior, sino que la obliga a producir agua a 60 °C o más, y ahí el rendimiento se hunde.
  • La misma casa sin aislar necesita casi el doble de potencia, lo que encarece a la vez el equipo y la factura.
  • Aislar la cubierta e insuflar la cámara de aire son las dos medidas con mejor retorno, y se pagan en parte solas al permitir instalar un equipo más pequeño.
  • Instalar sin aislar es defendible si tu caldera está al final de su vida, si tienes suelo radiante o si vas a rehabilitar por fases. Lo que nunca es defendible es hacerlo sin un cálculo de cargas por estancia.

Precios de energía, aislamiento y equipos orientativos a agosto de 2026, sujetos a variación. Los cálculos de este artículo son estimaciones divulgativas basadas en valores medios de mercado y no sustituyen el estudio de cargas térmicas ni el proyecto de rehabilitación energética de un técnico competente, que es lo que debe respaldar cualquier decisión de inversión sobre tu vivienda.

Si decides seguir adelante, conviene saber qué implica la obra en el día a día: lo detallamos en nuestra guía de instalación de aerotermia paso a paso.

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