Presupuesto desglosado por partidas de una instalación de aerotermia

Cuánto cuesta reparar una aerotermia: precios reales

Reparar una aerotermia cuesta en 2026 entre 150 y 600 € en la gran mayoría de los casos, con una cifra central en torno a 300 €. Solo cuatro averías se salen de ahí —compresor, intercambiador de placas, válvula de cuatro vías y fuga grande de refrigerante— y llegan de 500 a 2.000 €. Pero lo que más mueve la factura no es la avería, es tu situación: el mismo cambio de sonda cuesta 0 € en garantía, 180 € con un instalador de confianza o 250 € con el servicio oficial y recargo de urgencia.

Las tres partidas de cualquier factura de reparación

Toda reparación se descompone en lo mismo: alguien viene a mirarlo, alguien trabaja unas horas y alguien pone una pieza. Confundir esas tres partidas es la razón por la que dos presupuestos de la misma avería se separan 200 €. La visita se paga aunque no se arregle nada, y casi siempre se descuenta de la factura si autorizas la reparación: si no te lo dicen, pregúntalo.

La hora de trabajo es la partida que más varía y la que menos se discute. Un técnico autónomo y el servicio oficial de la marca no cuestan lo mismo, y no siempre compensa el más barato: para electrónica propietaria o para un equipo en garantía, el oficial es a menudo la única vía sensata. Si tienes que elegir a quién llamar, las señales que separan a un buen profesional de un comercial están en nuestra guía sobre cómo elegir instalador de aerotermia.

Partida Rango orientativo 2026 Notas
Visita de diagnóstico 40 – 100 € Suele descontarse si autorizas la reparación
Desplazamiento en zona urbana 30 – 60 € A veces ya incluido en la visita
Desplazamiento rural o fuera de zona 100 – 150 € Partida que más castiga a la vivienda aislada
Hora de técnico autónomo 30 – 50 €/h Con carné de gases fluorados, tramo alto
Hora de servicio oficial del fabricante 45 – 70 €/h Obligado en garantía y para electrónica propietaria
Recargo por urgencia o fin de semana +20 – 50 % Y +10-25 % en plena temporada
IVA 10 % o 21 % Depende de la proporción de material: ver más abajo

Lo que más mueve el precio no es la avería, es tu situación

El artículo 120.1 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios da tres años de responsabilidad por falta de conformidad en la compra de bienes, no dos. Dentro de ese plazo, una avería que no venga de un mal uso no debería costarte nada, y el interlocutor es quien te lo vendió. Hay además un detalle que casi nadie conoce: el artículo 122.3 obliga al vendedor a responder durante el año posterior a la reparación por esa misma avería, y presume que es la misma cuando se reproducen «los defectos del mismo origen que los inicialmente manifestados». Las garantías comerciales ampliadas —cinco, siete o diez años, según marca— casi siempre están condicionadas a que acredites las revisiones periódicas, y ahí se cae mucha gente: sin facturas de mantenimiento, la ampliación se evapora justo cuando la necesitas. Guardar esos papeles es literalmente dinero, y qué se revisa está en el checklist anual de mantenimiento.

Fuera de garantía hay otra bifurcación: tener o no contrato de mantenimiento. Con contrato, la visita y el diagnóstico suelen estar incluidos y solo pagas la pieza; sin contrato, pagas las tres partidas completas. Lo que cuesta el mantenimiento anual es otro asunto, con su propia letra pequeña. Lo relevante aquí: el contrato no abarata la pieza, abarata el acceso al técnico, que en averías pequeñas es la mitad de la factura.

Precios por avería: quién puede tocarla y cuánto cuesta

Esta tabla ordena las averías por lo que de verdad determina su precio: quién está legalmente autorizado a intervenir. El circuito de agua lo puede tocar un fontanero o un instalador; el circuito de refrigerante exige carné de gases fluorados y empresa habilitada, sin excepciones. Esa frontera explica por qué dos averías de dificultad parecida se separan 400 € en la factura.

Fíjate en que las filas baratas son casi todas del circuito de agua —presión, aire, un purgador que gotea, un vaso agotado—: son las averías más frecuentes y muchas no son del equipo, sino de la instalación que lo rodea. Suelen anunciarse antes con un ruido característico, y el catálogo de sonidos está en qué significa cada ruido de la aerotermia.

Avería Quién puede intervenir Rango orientativo
Purgar aire o rellenar presión del circuito Tú mismo 0 € (40 – 100 € si llamas)
Fuga de agua accesible en la instalación Fontanero o instalador 60 – 150 €
Localización de fuga de agua sin obras Empresa de detección Desde 150 €
Sonda o sensor de temperatura Instalador 100 – 250 €
Vaso de expansión Instalador 150 – 300 €
Bomba circuladora (sustitución) Instalador 280 – 550 €
Placa electrónica de control Servicio oficial o instalador 150 – 600 €
Válvula de expansión electrónica Técnico con carné de gases fluorados 180 – 550 €
Fuga pequeña de refrigerante, reparada y recargada Técnico certificado 200 – 400 €
Fuga grande + recarga completa Técnico certificado 350 – 700 €
Válvula de cuatro vías Técnico certificado 350 – 750 €
Intercambiador de placas Técnico certificado 500 – 1.100 €
Compresor Técnico certificado o servicio oficial 800 – 2.000 €

Electrónica y sensores: precio moderado, diagnóstico caro

Una sonda cuesta poco como pieza y bastante como diagnóstico, porque encontrar cuál de las seis o siete del sistema da una lectura falsa lleva tiempo. La placa electrónica es el caso más variable de la tabla: hay fuentes que la sitúan en 150-300 € y otras en 300-600 €, y ambas tienen razón, porque no es lo mismo repararla que sustituirla por el recambio original. Que los recambios de tu gama sean caros es una de las diferencias reales entre marcas que analizamos en el ranking de marcas de aerotermia.

El circuito de refrigerante: donde el precio se dispara

Aquí entran la certificación obligatoria, el instrumental y el tiempo. Una fuga no se arregla recargando: hay que localizarla, repararla, hacer vacío y volver a cargar, y ese orden separa una reparación de un aplazamiento caro. Un detalle que no suele contarse: los monobloc no tienen uniones frigoríficas hechas en obra y los partidos sí, lo que cambia el perfil de riesgo. La comparativa está en aerotermia monobloc o partida.

El compresor: la frontera de la reparación

Es la pieza más cara y la única cuyo presupuesto obliga a replantear la pregunta entera. El rango de mercado para una aerotermia doméstica está en 800-2.000 € con mano de obra; otra fuente da 1.500 € en geotermia, el mismo orden. [VERIFICAR: precio del compresor como pieza suelta, sin montar — no publicado por ningún distribuidor consultado ni en las guías de precios del sector; comprobar pidiendo tarifa de repuesto al SAT oficial de la marca, que por ley debe tenerla a disposición del público]. Y ojo con los 300-500 € que circulan por internet: son de un compresor de aire acondicionado split, que no es la misma máquina ni el mismo trabajo.

Cuánto cuesta el gas y por qué la recarga no es lo caro

El refrigerante es barato y casi nadie lo sabe. Una botella recargable de 9 kg de R-32 se vende en distribución a unos 295 €, en torno a 33 €/kg, y en formatos de 5 kg sube a unos 45 €/kg. De ese precio, 10,13 €/kg son impuesto sobre los gases fluorados: la Agencia Tributaria fija el tipo aplicando el coeficiente 0,015 al potencial de calentamiento atmosférico de cada gas, con un límite de 100 €/kg, y el R-32 tiene un PCA de 675. El cálculo cuadra exactamente con el impuesto que las botellas llevan desglosado en factura.

Ahora la cifra que pone todo en su sitio: un monobloc doméstico de 4 a 8 kW sale de fábrica con 1,35 kg de R-32. Es decir, el gas de una recarga completa son unos 45-60 € de material. Cuando alguien te cobra 300 € por «una recarga», no estás pagando gas: pagas desplazamiento, horas, vacío e instrumental. Y si no se localizó la fuga antes, pagas unos meses de funcionamiento, no una reparación. La falta de refrigerante no se ve en la factura eléctrica, pero sus consecuencias sí, y está entre las causas que repasamos en por qué una aerotermia consume más de lo previsto.

El IVA de una reparación: el 10 % que casi nadie te aplica

Este es el punto donde una reparación juega con mejores cartas que una instalación nueva. El artículo 91.Uno.2.10º de la Ley del IVA aplica el tipo reducido del 10 % a las ejecuciones de obra de renovación y reparación en vivienda cuando se cumplen tres condiciones: que el destinatario sea persona física que no actúe como empresario o profesional y use la vivienda para su uso particular —también vale una comunidad de propietarios—, que la vivienda se terminara al menos dos años antes, y que el material que aporte quien hace la obra no supere el 40 % de la base imponible.

En una instalación nueva ese tercer requisito casi nunca se cumple, porque el equipo se come más del 40 % del presupuesto. En una reparación normal sí, porque domina la mano de obra: cambiar una sonda o un vaso debería facturarse al 10 %. Pero el umbral es de todo o nada: si la pieza es cara —un compresor, un intercambiador— y pasa del 40 %, tributa al 21 % la operación completa, no solo el exceso. El mismo razonamiento aplicado a instalar desde cero está en el desglose del precio de instalación de aerotermia, y el caso de una finca entera en aerotermia en comunidad de vecinos.

Reparar o sustituir: el criterio del 50 %

La regla del sector es sencilla y funciona: si la reparación supera el 50 % de lo que costaría el equipo nuevo, no repares. Con el conjunto bomba de calor más unidad interior en 3.500-9.000 € de material, la frontera práctica queda en 2.000-3.000 € para una vivienda media. Un presupuesto de compresor de 1.800 € sobre un equipo de doce años está justo en el filo.

Desempatan la edad y el histórico. Por encima de quince años la sustitución casi siempre gana: el rendimiento de un equipo actual es bastante mejor y la avería siguiente ya está de camino. Y si lleva tres reparaciones en dos años, el problema puede no ser la máquina sino el dimensionado original. Para hacer el cálculo con tus números, el método está en cómo calcular la amortización de la aerotermia; y si vienes de una caldera, en cambiar la caldera por aerotermia.

Cómo leer un presupuesto de reparación sin que te cuelen nada

Un presupuesto honesto cabe en media hoja: qué avería se ha diagnosticado y con qué prueba, qué pieza se sustituye con marca y referencia, cuántas horas de mano de obra, si la visita se descuenta y qué IVA se aplica. Si falta lo primero no tienes un presupuesto, tienes una estimación. Y ese desglose no es una cortesía: el artículo 127 bis.2 de la misma ley obliga a diferenciar los conceptos en la factura, prohíbe expresamente encarecer los repuestos al aplicarlos en la reparación y exige que su lista de precios esté a disposición del público.

Dos avisos prácticos. Desconfía de cualquier presupuesto de refrigerante que no mencione la localización previa de la fuga: es la señal más fiable de que te van a rellenar el equipo sin arreglarlo. Y si te dicen que ya no hay recambio, comprueba la fecha: el artículo 127 bis.1 obliga al fabricante a mantener servicio técnico y repuestos diez años desde que el equipo deja de fabricarse. Guarda también el certificado de la instalación junto a las facturas de mantenimiento, porque es lo que te pedirán en cualquier reclamación: qué debe figurar en cada papel está en el certificado de instalación de aerotermia y qué exigir.

De dónde salen estos precios

Todo lo legal y fiscal de este artículo sale de fuente primaria y citada: el BOE para la ley de consumidores y para el IVA, la Agencia Tributaria para el impuesto de gases fluorados, las fichas del fabricante para la carga de refrigerante. Los precios de servicio y de piezas, en cambio, no existen como tarifa oficial: ningún organismo publica lo que cuesta cambiar un compresor en España. Vienen de guías del sector y portales de presupuestos, cruzados entre sí siempre que se ha podido —los 150-300 € del vaso de expansión, por ejemplo, encajan con los 166 € que da la base de datos de CYPE para esa pieza instalada—, y lo que solo tenía una fuente va marcado como pendiente de verificar.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta solo que vengan a diagnosticar la avería?

Entre 40 y 100 € en zona urbana, con el desplazamiento incluido o sumando 30-60 € aparte; en vivienda rural puede llegar a 150 €. Pregunta si se descuenta al autorizar la reparación: en la mayoría de empresas sí.

¿Me pueden cobrar la reparación si el equipo tiene dos años?

No, si la avería no viene de un mal uso ni de falta de mantenimiento: la responsabilidad legal es de tres años y el interlocutor es el vendedor. Además, durante los dos primeros años la ley presume que el defecto ya existía en la entrega, así que no te toca a ti demostrarlo. Reclama por escrito antes de autorizar nada.

¿Es normal que me pidan 300 € por una recarga de gas?

El importe es de mercado; lo que no es normal es que no venga con la localización de la fuga. El gas de un equipo doméstico son 45-60 € de material: lo demás es trabajo. Un circuito sellado no consume refrigerante, así que si falta, hay un agujero.

¿Compensa un contrato de mantenimiento solo para ahorrar en averías?

Como seguro de averías no, porque no cubre las piezas caras. Compensa por otra vía: incluye visita y diagnóstico —la mitad de la factura en averías pequeñas— y sostiene la garantía comercial ampliada.

Mi equipo se para y arranca constantemente, ¿es una avería que pagar?

Muchas veces no hay nada roto: es ajuste, curva o volumen de agua, y se resuelve configurando. Antes de aceptar un presupuesto de pieza, descarta las causas de confort de por qué la aerotermia no calienta lo suficiente.

¿La escarcha en la unidad exterior es una avería que me van a cobrar?

Casi nunca: el desescarche es funcionamiento normal en invierno. Solo hay avería si el hielo no se va después del ciclo, y ese criterio está en aerotermia congelada en invierno.

En resumen

  • La mayoría de reparaciones cuestan entre 150 y 600 €, con la cifra central en torno a 300 €.
  • Solo cuatro averías se salen de ahí: compresor (800-2.000 €), intercambiador de placas (500-1.100 €), válvula de cuatro vías (350-750 €) y fuga grande con recarga (350-700 €).
  • Toda factura tiene tres partidas: visita y desplazamiento, horas de técnico y pieza. La visita suele descontarse si autorizas la reparación.
  • Las averías baratas son casi todas del circuito de agua; las caras, del de refrigerante.
  • Lo que más mueve el precio es tu situación: tres años de garantía legal, más un año adicional sobre la misma avería ya reparada, garantía comercial condicionada a acreditar mantenimiento, contrato, o nada.
  • La ley obliga a desglosar los conceptos en la factura, prohíbe encarecer los repuestos al montarlos y exige repuestos disponibles diez años desde que el equipo deja de fabricarse.
  • El refrigerante es barato: 33-45 €/kg, de los que 10,13 €/kg son impuesto, y un equipo doméstico lleva unos 1,35 kg. Una recarga es cara por el trabajo, no por el gas.
  • Una reparación en vivienda de más de dos años debería ir al 10 % de IVA, salvo que la pieza supere el 40 % de la base: entonces todo va al 21 %.
  • Si la reparación pasa del 50 % del precio de un equipo nuevo, o el equipo tiene más de quince años, la sustitución suele ganar.
  • No hay tarifas oficiales de reparación: cualquier cifra es orientativa y hay que pedir presupuesto desglosado.

Datos orientativos a septiembre de 2026. Los precios de servicio y de piezas salen de guías de mercado, no de tarifas oficiales, y varían por zona, marca y disponibilidad de recambios. Este contenido no sustituye el diagnóstico ni el presupuesto de un profesional cualificado, y cualquier intervención sobre el circuito de refrigerante debe hacerla una empresa habilitada con personal certificado en manipulación de gases fluorados.

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